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Inundaciones: En Santa Fe, el gobernador admitió que la situación es muy complicada

Inundaciones Santa fe gobernador admitió situación complicada

Clarin.com

Miguel Lifschitz anticipó que prorrogarán la emergencia agropecuaria y pedirán ayuda a la Nación. Hay varias localidades afectadas y rutas cortadas.

En un amplio territorio de la provincia de Santa Fe, la situación climática trae (malos) recuerdos de casi un año atrás: la lluvia -mucha y en poco tiempo- provocó inconvenientes a la zona centro-sur de la provincia y en el campo, como entonces, se agita el fantasma de las pérdidas totales. El Gobierno anticipó que hoy prorrogará la emergencia agropecuaria y el propio gobernador reconoció que la situación es “complicada”.

“Tenemos una situación muy complicada en varias localidades de la provincia por lluvias intensas que vienen sucediendo desde hace una semana. Rafaela, Rosario y Santa Fe están afectadas. En algunos pueblos hay familias evacuadas, no son muchas, pero sí hay caminos cortados, caídas de postes de luz, plantas subterráneas de energía inundadas”, describió Miguel Lifschitz en diálogo con TN.

Se estima que en toda la provincia hay unas 500 personas evacuadas y autoevacuadas en toda la provincia, debido a las tormentas que vienen registrándose en los últimos días. Los problemas afectan directamente a varios pueblos del departamento Castellanos y Las Colonias. En la localidad de Ramona, en la provincia Santa Fe, el presidente comunal, Fabio Barbero, confirmó que el 80% del pueblo está bajo el agua después de una lluvia que podría ser récord en la zona: 350 milímetros en sólo 36 horas. La ciudad de Rafaela fue golpeada por el peor temporal en 40 años.

 

El desborde de los arroyos que forman parte de la cuenca del río Paraná y el desplazamiento del agua de los campos en el centro sur provincial afectaron a los departamentos General López y Constitución. Al sur de Rosario, las localidades de Villa Amelia, Alvarez, Arroyo Seco y Coronel Bogado están en una situación complicada. Y en la ciudad de Rosario, la Empresa Provincial de la Energía estaba reparando esta mañana cuatro sectores (dos del centro) con problemas a nivel de la red de media tensión. En este sentido, esperaban completar los trabajos de mantenimiento en el transcurso del día.

Además, el tránsito presenta complicaciones en diversos puntos del territorio. En los caminos rurales la capacidad de maniobra es nula. En la ruta nacional 34 se encontraba interrumpido el tránsito en forma total por agua en calzada entre las localidades de San Martín de las Escobas y la intersección con Autovía Nacional N° 19. También ocurre lo mismo entre los kilómetros 203 y 205 de esa ruta por lo que el tránsito está interrumpido entre la localidad de Rafaela y la Autovía Nacional N° 19. Este panorama también se presenta en la autopista Rosario-Santa Fe, con la calzada reducida mano en el kilómetro 103 por desborde de agua del arroyo Colastiné.

En la región oeste, limítrofe con Córdoba, se repitió una queja entre pobladores y algunas autoridades. Para ellos el agua está entrando por campos de la provincia mediterránea. A esto se le suma la casi nula capacidad de absorción de los suelos. El tiempo no parece dar tregua a la zona de la cuenca lechera. Aquí, los tambos vuelven a sufrir un revés cuyas consecuencias se desconocen: a la crisis del sector se le agregan dos situaciones climáticas difíciles de remontar en menos de un año.

“Estamos muy preocupados por el impacto económico. Hay campos y economías regionales muy afectados”, admitió el gobernador, quien anticipó que “hoy vamos a estar declarando la emergencia en los departamentos afectados y vamos a solicitar la adhesión de la Nación”. “En general estamos atendiendo bien a todas las localidades afectadas”, dijo Lifschitz, aunque admitió que “no descartamos que en las próximas horas, si la situación sigue agravándose, tengamos que pedir ayuda. Sí vamos a necesitar ayuda de la Nación para la zona afectada en su actividad productiva y para la reparación de las rutas y caminos”.

Una de las preocupaciones es que el agua de las zonas inundadas drena hacia el río Salado, que desemboca en la ciudad de Santa Fe, donde aún persiste el fantasma de la inundación de 2013, que dejó 23 muertos. “La ciudad de Santa Fe no ha tenido problemas serios hasta el momento”, remarcó el gobernador, quien señaló que estas intensas lluvias y su efecto ponen “en discusión las prácticas de producción de la zona pampeana y cómo nos adaptamos a los cambios climáticos”.

Informe: Agencias Santa Fe y Rosario

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